domingo, abril 02, 2006

El lamento de José de Arimatea

No soporto la voz humana,
mujer, tapa los gritos del
mercado y que no vuelva
a nosotros la memoria del
hijo que nació de tu vientre.

No hay más corona de
espinas que los recuerdos
que se clavan en la carne
y hacen aullar como
aullaban
en el Gólgota los dos ladrones.
Mujer,
no te arrodilles más ante
tu hijo muerto.
Bésame en los labios
como nunca hiciste
y olvida el nombre
maldito de
Jesucristo.

Así arderá tu cuerpo
y del Sabbath quedará
tan sólo una lágrima
y tu aullido.

Leopoldo María Panero

[evva)

Adenda: uma outra abordagem do nosso bem-amado José, imprescindível em qualquer biografia autorizada ou evangelho apócrifo.

1 comentário:

Esplendor disse...

Visceral,mas bonito. Aguardo informações mais detalhadas sobre este poeta que oarece tão interessante...